Sustituir el grifo de un lavabo

El grifo es una pieza sanitaria realmente subestimada, se la cual no se aprecia su presencia, pero su ausencia incluso puede crear cierta desesperación, y tristemente el grifo es una pieza que puede dañarse fácilmente, necesitando una reparación rápida, o incluso un cambio total si las piezas rotas no pueden ser arregladas.

Por qué sustituir un grifo

Las razones básicamente se reducen a dos. La primera de estas es que el grifo se haya roto en alguna parte que resulta muy complicada para reparar, estas suelen ser las bases de las conexiones a las mangueras metálicas de agua, o los sellos internos que retienen en agua cuando el grifo está cerrado. Dichos sellos no suelen gastase con facilidad, pero si se gastan eventualmente,

La otra razón es más superficial, pero puede ser el toque entre una baño perfecto y uno anticuado. El cambio del grifo se puede dar por estética, ya que se está haciendo una renovación del baño y no se desea conservar el grifo antiguo, ya que simplemente no encaja con la decoración que se está implementando en ese lugar.

Sea cual sea la razón, este cambio puede ser un tanto intrincado, ya que en ocasiones se necesitan herramientas específicas para realizar la instalación sin mayores complicaciones, sin embargo, esto depende del grifo. Pero dentro de la grifería no hay problema tan grande que el ingenio humano no pueda resolver.

Cómo realizar el cambio de grifo para un lavabo

Primero que nada, se debe saber que el cambio de grifos puede ser un tanto complicado por la simple razón de que estos se encuentran muy cercanos a la pared, por lo que las herramientas a usar son generalmente pequeñas. Las herramientas son un trapo limpio, llave inglesa pequeña, llave de tubo pequeña, y el grifo nuevo con su juego de instalación.

Una vez que se tiene todos los implementos antes mencionados de puede comenzar a realizar el cambio en cuestión, Pero es bueno recordar que cuando se trabaja boca abajo, como es el caso del cambio de un grifo, lo mejor antes de comenzar es encontrar una posición cómoda, que permita acceder con ambas manos al lugar, y donde se realice el menor esfuerzo posible.

  • El primer paso es verificar el grifo

Según el tipo de lavabo, el mismo puede aceptar un tipo u otro de grifo, por lo que es necesario elegir un grifo que se adecue al lavabo existente, a no ser que se desee cambiar de lavabo, lo que resultaría ser un poco más complicado. Además, el largo del grifo también es importante, ya que puede ser muy grande o pequeño para el lavabo.

  • Adecua la zona de trabajo

Para realizar el cambio se procede primero a ubicar las herramientas al alcance de las manos y en lugares cómodos de alcanzar. Luego se debe cerrar la llave de paso, que es la que detiene el paso de agua limpia había la llave, ya que de no hacer este paso, se tendría un gran chorro de agua a presión y sin control en el baño.

  • Retirar el grifo antiguo

Utilizando las herramientas en la posición más cómoda según sea el escenario, se retira el grifo antiguo desenroscando cada parte móvil del mismo. Lo ideal es no dejar ninguna pieza antigua colocada, ya que el paquete nuevo contiene todo lo necesario para la instalación. 

  • Colocar el grifo nuevo

Para realizar la instalación conviene observar primero las piezas que se retiraron originalmente y la forma en la que estas estaban ensambladas, ya que es la misma forma en la que se deben colocar las nuevas piezas del kit de instalación.

En primer lugar se coloca la junta de estanqueidad y se asegura con el tornillo, el cual se aprieta con la mano y luego con las herramientas, dicha junta se coloca en la parte superior. Por la parte inferior se coloca el seguro plástico más la pieza de soporte, los cuales van rodeando el vástago de ingreso de agua. 

Una vez que se colocan dichas partes, se aseguran utilizando las herramientas necesarias, para luego conectar las mangueras metálicas de agua a cada conexión. Cabe destacar que la derecha es fría y la izquierda caliente.

Por último se libera la llave de paso para permitir de nuevo el flujo constante de agua, y se abre el grifo para verificar que la conexión se realizó correctamente. Las juntas no deben presentar ninguna fuga, de hecho, de estas no ha de filtrarse una sola gota para poder decir que se hizo un buen trabajo.

  • Verifica las conexiones de la pared

Resulta conveniente revisar las tomas de agua fría y caliente que provienen de la pared, para poder verificar si estas poseen alguna clase de perdida luego del trabajo realizado. De ser así, entonces se pueden apretar las roscas con mucho cuidado de no fracturar la tubería interna.